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Curación al aire
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![]() Cuando de procesar las preciadas hojas del Habano se trata, los maestros tabaqueros de Cuba detestan que los apresuren. Como todas las obras de arte, un Habano necesita tiempo. Tomemos, por ejemplo, la curación. Algunos pudieran pensar que para curar las capas para los Habanos demora más de lo necesario, al optase por la curación al aire para las hojas de Vuelta Abajo, en vez de la curación al sol o al fuego. Por suerte, los cubanos no lo ven así. Otra muestra impresionante de la negativa al hacer deprisa es su determinación a dejar las hojas para tripas añejándose en barriles. No por meses, sino por años. Cuando la meta es la perfección unos años más no cuentan. |
Primera fermentación
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Todo el tabaco
Habano se Cura o seca al aire. Este es un proceso largo
y natural que demanda una supervisión constante para
asegurar que la temperatura y la humedad permanezcan
bajo control. Muy diferente al método flue curing, empleado
en el tabaco para cigarrillos. ![]() ![]() Las hojas recién ensartadas se sitúan cerca del suelo. A medida que se secan se trasladan a la parte superior de la Casa de Tabaco. |
Una vez curadas,
las hojas de cada Cuje se amarran en un mazo denominado
Gavilla y se llevan a las casas de fermentación Aquí
se colocan en Pilones o pilas de aproximadamente 0.5
m de alto. |
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Despalillo y Clasificación
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Para facilitar la manipulación el
tabaco se somete a un proceso llamado Moja. Las capas se rocían con agua pura
para evitar que se manchen y permanezcan intactas después de su clasificación
preliminar. El despalillo y clasificación final de las capas tiene lugar más
tarde en las fábricas de la Habana,
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