Preparando la tierra


La suerte de cualquier agricultor, retado por el tiempo, las enfermedades, las plagas y las exigencias de su cosecha es siempre incierta. Pero no tanto como lo es para el veguero Cubano, allá en el corazón de Vuelta Abajo.

Para el no habrá nunca un momento de quietud.

Sus campos podrán descansar la mayor parte del año preparándose para los 6 meses de actividad frenética que demanda la temporada de siembra y recolección. Pero él no podrá hacerlo, ya que los suelos tienen que ser acondicionados y cultivados para enfrentar la ofensiva final.

A su cargo tendrá medio millón de plantas o más. Cada una será visitada más de 150 veces para garantizar el éxito.

Cultivo del Tabaco
Las raices de las plantas de tabaco son muy delicadas y exigen que los suelos estén sueltos para que puedan prosperar. Así, bajo el sofocante calor del verano, el veguero rotura sus campos repetidas veces. Esto ayuda a que la vegetación presente se convierta en un nutriente natural del suelo.

Para evitar que se altere la estructura de los suelos, sólo se utiiza tracción animal.

La siembra se realiza por etapas a Partir de ctubre para dispersar los esfuerzos supremos que exige esta labor y sobre todo, la recolección.
Durante los 45 o 50 días que las plantas necesitan para alcanzar su completa madurez, cada una es visitada regularmente para labores de azada, control de plagas pero fundamentalmente para la eliminación de sus yemas terminales y axilares.


Cuando cada planta alcanza el tamaño desesado, se le elimina la yema terminal para el crecimiento de las hojas. Esto provoca la aparición de Hijos o yemas axilares, que también tendrán que ser separadas

De semilla a Postura
Atenciones al corojo

Para asegurar el mejor comienzo de la cosecha, las semillas son distribuidas a los vegueros, muchos de los cuales son propietarios de tierras, por las Estaciones Experimentales de tabaco. A los cuarenta y cinco días después que son regadas, cuando las posturas tienen 15-20 centímetros de alto, ya están listas para ser transplantadas.

Los semilleros se cubren con paja para promover su germinación.

Las plantas de Corojo, para la obtención de Capas requieren un tratamiento muy especial. Tienen que protegerse de la radiación directa del solmediante una tela para que las hojas puedan retener una apariencia uniforme y su textura sea suave y sedosa.




Poco después de la siembra del Corojo, hombres en zancos erigen vastas extensiones de tela de algodón para proteger la vega.