Un buen Habano es un regalo para la vista,
el olfato y el paladar. Lo único que él demanda
a cambio, es su atención mesurada e individual. Usted disfrutará
su cigarro mucho más si lo fuma en un ambiente relajado.
Ya sea en privado o en compañía de amigos cercanos
que compartan su afición por los Habanos.
Los Habanos proporcionan placer
desde el momento mismo en que usted contempla la belleza de sus
cajas de cedro finamente decoradas. Abra una de ellas y deléitese
con su inconfundible aroma. Sus cigarros alineados armoniosamente
de oscuro a claro, de izquierda a derecha, estimulan la imaginación.
El escritor, Peter Mayle los describe "tan prósperos
y regordetes como un grupo de banqueros inversionistas después
de un buen negocio".

Usted encontrará placer
también al honrar los rituales asociados a cortar, encender,
fumar y eventualmente despedir a su Habano. Estos rituales le
ayudarán a relajarse y poder disfrutar plenamente de lo
que se reconoce en el mundo como una forma superior de placer.